Descubierto en la catedral el pasadizo que unió los amores de Madrona y Jimeno
Cuenta la leyenda que Jimeno y Madrona, dos enamorados que habitaron la ciudad de Ávila en el medievo, utilizaban una galería que unía la Catedral con unas dependencias palaciegas cercanas para verse a escondidas. La leyenda, sin embargo, podría ser una historia real, pues el pasadizo ha aparecido.
Los trabajos de restauración y otras obras que se están acometiendo en varios puntos de la seo abulense han dejado al descubierto, cerca de la puerta norte del templo, donde se ubica la portada de los apóstoles, un pozo que daba paso a un pasadizo.
Los estudios, según indica Vicente Aparicio, administrador de la Catedral, indican que este pasadizo podría ser del siglo XII, similar a otro que apareció en el templo el pasado mes de febrero y que estaría relacionado, precisamente, con la leyenda de Jimeno y Madrona, pues el pasadizo uniría la seo con el Palacio de Los Velada, convertido hoy en un hotel.
En concreto, el pasadizo conectaría con el torreón, del siglo XV, que destaca en este inmueble –su construcción es posterior y el palacio se adosó al torreón-, pues la galería tiene una orientación norte-oeste.
Otra leyenda
Este descubrimiento se suma al que, el pasado mes de febrero, se llevó a cabo gracias a la aparición de otro de los seis pozos que, hasta ahora, se han destapado en el subsuelo de la Catedral de Ávila.
Si el pasadizo encontrado ahora unía la iglesia-fortaleza que es la Catedral de Ávila con el Palacio de Los Velada, el hallado en febrero conectaba el templo con el Episcopio, el único edificio del románico civil que queda en la ciudad, adosado a la Muralla.
Según indica Vicente Aparicio, la seo abulense registra un “elevado” nivel freático, por lo que no es de extrañar que los seis pozos que, hasta el momento, han aparecido, pudieran corresponder a otra leyenda, que ubica la Catedral de Ávila sobre una laguna. “Habrá que comprobarlo”, señala el administrador del templo.
Por lo que respecta al último de los pozos aparecidos, el que da origen a la historia de Jimeno y Madrona, se encuentra cerca del acceso norte al templo y tuvo brocal hasta 1927; de hecho, estuvo abierto con motivo de la exposición que se celebró, con el título de Castillo Interior, en el año 1995, en homenaje a santa Teresa de Jesús.
La boca del pozo está construida con sillares y mana agua entre las rocas de su sustrato; de ahí la leyenda de la laguna, aunque ha sido en los trabajos de limpieza que ahora se han estado realizando cuando ha surgido la sorpresa.
En el interior del pozo aparecieron cántaros y vasijas de cerámica, un caldero de zinc –demuestra que el agua se consumía- y también un agujero, en el fondo, por el que se introdujo una cámara fotográfica que dejó al descubierto una galería de 0,55 metros de alto y 0,65 metros de ancho.
El suelo del pasadizo está cubierto con losas irregulares y su fondo está adintelado, al igual que ocurre con la galería encontrada en la capilla de Los Velada, en el interior de la Catedral.
En uno de los torreones de la Catedral, precisamente, trabajaba Jimeno, un joven enamorado de Madrona. Como suele ocurrir en estos casos, los progenitores impedían que los enamorados se vieran, por lo que Jimeno decidió tirarse al pozo y acabar con su vida. En su interior, sin embargo, encontró un túnel que le llevó hasta su amada.
La historia, sin embargo, no tiene un final feliz, pues la familia de Jimeno descubrió el secreto y recorrió la galería para dar muerte a Madrona.elmundo.es
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